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Caballeros Templarios, entrenados por Estados Unidos, Egipto e Israel — Contralínea

ESPECIALES NARCOTRAFICO

Por Roberto Medina / méxicodigital noticias

Integrantes de los Caballeros Templarios, el cártel que surgió en el seno de La Familia Michoacana en mayo de 2006, fueron capacitados por los gobiernos de Estados Unidos, Israel y Egipto en el arte de la guerra y de la inteligencia que utilizan como estrategia para el trasiego de drogas, lavado de dinero, infiltración de las estructuras militares y gubernamentales y realizar operativos de asalto.

Se trata de un cuerpo de elite que incluso cuenta con un tipo de armas a las que no tienen acceso los militares mexicanos.

Un expediente abierto en la PGR –al que Contralínea tuvo acceso– da cuenta de la historia y estructura de La Familia Michoacana y los Caballeros Templarios. Martín Rosales Magaña y el testigo protegido Emilio, dos de los fundadores de esas organizaciones delictivas, revelan en sus respectivas declaraciones ministeriales de 2011 la composición de ambos cárteles de la droga

Integrantes del cártel de los Caballeros Templarios cuentan con el adiestramiento necesario para realizar “despliegues rápidos por tierra, mar y aire; de hacer operaciones de emboscada, de realizar incursiones, de organizar patrullas.

Son francotiradores especializados. Pueden asaltar edificios y realizar operaciones aeromóviles y de búsqueda y de rescate de rehenes; poseen armas del uso exclusivo de las Fuerzas Especiales que ninguna otra unidad militar posee, como las pistolas HKP-7 y los fusiles G-3 a los que se les puede incorporar granadas .203”, revela la documentación del proceso penal 121/2011, en contra de Martín Rosales Magaña o Juan Cervantes Espinoza, alias el Terry o la Borrega, a la que Contralínea tuvo acceso.

Según el expediente, algunos miembros de la organización sucesora de La Familia Michoacana recibieron entrenamiento militar y capacitación en operaciones especiales de los gobiernos de Estados Unidos, Israel y Egipto, cuando eran parte de las Fuerzas Armadas. De ello se desprende que el cártel sea en la actualidad un grupo de elite que ha puesto en jaque a los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, y al del actual presidente, Enrique Peña Nieto.

La formación de los líderes, sicarios y operadores de los Caballeros Templarios fue similar a la que obtuvieron los miembros del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (Gafes) del Ejército Mexicano, quienes pasaron a formar parte del Cártel del Golfo, de Osiel Cárdenas Guillén, y después se independizaron para constituir el cártel de Los Zetas.

De acuerdo con el análisis de la agente ministerial Rubí Esbeidit Anduaga Goicochea, contenido en el proceso penal 121/2011 instaurado en contra de Martín Rosales Magaña (brazo derecho de Jesús Méndez Vargas, el Chango Méndez, uno de los fundadores de La Familia Michoacana), los miembros de la organización delictiva destacan por su alta capacidad de entrenamiento militar y de técnicas de inteligencia.

Al solicitar el arraigo de Martín Rosales Magaña y coacusados, la agente ministerial Anduaga Goicochea consideró a la entonces Familia Michoacana y a los Caballeros Templarios como grupos delictivos “de alta capacidad de entrenamiento militar en operaciones de logística, [que cuentan con] armamento sofisticado, tecnología, y cuyos líderes recibieron entrenamiento de gobiernos de Estados Unidos, Israel y Egipto”, según se asienta en la foja 560, tomo III del proceso penal 121/2011.

“Los cabecillas, sicarios, operadores financieros, halcones y escoltas del cártel poseen ametralladoras M-16, fusiles MGL, ametralladoras M249, calibre 5.56, las cuales fueron usadas por primera vez por elementos del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) en 1994, en Chiapas, en contra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

“Cada uno de ellos lleva una miniametralladora SAW 5.5 con capacidad de 700 tiros, un fusil Rémington 700 para franco-tirador y una M72 LAW, bazuca sudafricana que usa el tubo antitanque, entre otras armas, toda vez que se actualizan con armas más potentes cada día.

“Esta organización criminal –prosigue– es un grupo radical que actúa a través de la violencia como su carta de presentación. Este grupo es el encargado de ejecutar los trabajos que le son encomendados, y que notoriamente lo hace de forma muy violenta. Entre sus múltiples operaciones destacan las siguientes:

“De protección y extorsión como principal actividad de lucro; ejecución de enemigos y asesinatos de políticos; custodia y traslado de drogas; operaciones de seguridad para sus miembros; secuestros y ejecuciones, algunas en plena vía pública y otras mediante el plagio y posteriormente, desmembramiento de sus cuerpos en ácidos para desintegrarlos, a lo cual le denominan ‘cocinar’, es decir, los meten a un tambo desmembrados y los desintegran.”

La Familia Michoacana, cuyo poder casi absoluto en el estado heredó a fuerza de guerras intermitentes a los Caballeros Templarios dominó en forma total amplias regiones de Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Estado de México, Morelos, en donde amedrentaron a los funcionarios de las procuradurías de justicia, corrompieron a los cuerpos de seguridad pública, a empresas de seguridad privada, presidentes municipales y lograron un sinfín de renuncias de todos los mandos, tanto bajos, medios, altos e incluso pertenecientes a los tres Poderes de la Unión en dichos estados.

De igual manera, los aspirantes a un cargo público han renunciado a dichas nominaciones por temor a ser heridos de muerte por estas células de la organización criminal.

La representante social Rubí Esbeideit dice en la foja 261 de la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/435/2011 que miembros de La Familia Michoacana han ejecutado a modo de venganza a diversos elementos policiacos de seguridad pública, presidentes municipales, síndicos procuradores y los señala de haber sido los responsables de lanzar contra civiles las granadas de fragmentación el 15 de septiembre de 2008 frente al Palacio de Gobierno de Michoacán, cuando se llevaba a cabo una verbena popular previa a la ceremonia del Grito de Independencia.

Cita como miembros de la organización delictiva, entre otros, a Saúl Solís Solís, Hilario López Morales, Martín Rosales Magaña, Santiago Geovani Equihua Peñaloza, Jaime Ulises Fernández Alarcón, quienes supuestamente se dedican como su principal actividad al tráfico de drogas como mariguana, cocaína y metanfetaminas, además de secuestrar a empresarios y de contar con gente encargada de vigilar las operaciones, denominados halcones, y con sicarios para asesinar a miembros de organizaciones contrarias.

La representante social argumenta al juez de la causa que, con base en las indagatorias realizadas por los agentes investigadores, “se puede establecer que Martín Rosales Magaña y sus cómplices José Chávez Moreno, Santiago Geovani Equihua Peñaloza y Jaime Ulises Fernández Alarcón, de manera dolosa forman parte de una organización criminal con la finalidad de introducir narcóticos en el estado de Michoacán, a otros estados de la República y a Estados Unidos.

“Los indiciados cuentan con una estructura de células o de grupos para la administración, dirección, supervisión, así como la fuerza de trabajo para transportar, extraer, comercializar y elaborar narcóticos, así como para la introducción o extracción del país de estupefacientes o sicotrópicos que comercializa el grupo delictivo en el extranjero y en México.” Información de CONTRALINEA

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Mérida, Yuc. Diciembre 01, 2019